viernes, octubre 23, 2009

Sobre su guerra contra el narco

Publicado originalmente el 12 de febrero de 2009 aquí.


Su guerra. Porque no es mía ni del pueblo mexicano. Es del gobierno federal, esa partida de funcionarios que prefiere gastar en armamento que en educación; son ellos quienes prefieren un plan irracional, como es atacar la violencia con violencia, sobre uno más humano y de efectos duraderos. Quizá porque el segundo implicaría más trabajo para los burócratas.

Mientras haya música hay fiesta. Y si en Estados Unidos y en México mismo, la tonada que altera los sentidos sigue siendo bien recibida, quienes la producen seguirán teniendo mucho trabajo para calmar las ganas de poner la mente a bailar. Y si no quieren que sea así, pues que cambien el sistema socioeconómico para eliminar la proporcionalidad entre la demanda y la oferta, al cabo son especialistas en planes alocados.

Hace unos años, no recuerdo de quien (creo que de Ignacio Solares), leí que al enemigo hay que salirle de una forma que no espera. Es decir, si en este caso para el narco las armas y los asesinatos son un estilo de vida, éste espera que se le responda con modos similares, por lo que, mucho más efectiva y perdurable podría ser una estrategia educativa y de salud pública que busque atacar el origen, que es la adicción a las drogas.

Lo anterior en México, si en Estados Unidos no buscan disminuir el consumo –porque no quieren, es un negocio millonario allá también–, pues mejor para nuestro país porque, yendo más lejos, aunado a la campaña de educación y rehabilitación, se podría salirle al narco de un modo que no espera reconociendo en él a ese empresario exitoso que ya es, el cual usa pistolas, además de porque le gusta, porque se le persigue, como se perseguía a los productores y distribuidores de alcohol hace no mucho en las calles de Chicago.

Para ello, podríamos tomar la sugerencia de legalizar la mariguana que ayer hizo Ernesto Zedillo, de quien no se entiende por qué no lo propuso cuando era presidente de México. Entonces, los capos –ya instituidos en empresas con nombres como Viajes El Chapo S.A. de C.V. o La Planta Sagrada S.A. de C.V. – tendrían que pagar, como todos los demás negocios legales, impuestos para la educación, la salud y el desarrollo social. Sin perder de vista que lo anterior no quita que se les juzgue también por sus crímenes hasta ahora cometidos.

Sería positivo aprovechar este momento, especialmente porque Barack Obama, con su propia voz, aceptó haberle dado unos jalones a esta droga cuando joven. No tendría autoridad moral para oponerse. Pero no, al gobierno mexicano le tiemblan las piernas, se pierde imaginando la respuesta de su par en Washington DC. Se pierde en ese laberinto que se construyó a sí mismo y del que ahora no sabe cómo salir. Y mientras, los ciudadanos, recibimos como su mejor respuesta la brutalidad de la artillería, militares con licencia para matar y el sacrificio de personas inocentes.


Por Válek Rendón

martes, abril 21, 2009

¿Qué es una paradoja?

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Publicado originalmente el 2 de febrero de 2009. Click aquí.

Ayer, luego de meses de no sintonizar ningún partido de los Pumas de la Universidad, decidí que era tiempo de verlos meter goles. Dicen que están jugando bien, van de líderes; seguro le ganan al choricero campeón del futbol mexicano, me animé. Perdieron. Y sin tocar las redes contrarias.

Es mejor que la Universidad se dedique a lo que hace bien, pensé decepcionado. Para qué patear la pelota si se le puede recordar permanentemente al gobierno y a las instituciones del país su responsabilidad social. Apenas hace unos días el rector José Narro Robles lamentó que las afores, estructuras creadas con el fin de “cuidar” los ahorros de los trabajadores para cuando éstos se retiren, hayan apostado y perdido muchos millones de esos pesos que los empleados formales se ven obligados a confiarles.

Al trabajador afectado le harán comparaciones ridículas, con dibujitos, para explicarle la crisis económica mundial y sus efectos directos en la disminución de lo que recibirá cada mes cuando llegue su jubilación; mientras, en sus juntas administrativas, los banqueros de alto rango sonreirán por las sustanciales ganancias que tienen en México. Sólo Bancomer, propiedad del banco español BBVA, se embolsó 31 mil 566 millones de pesos en ganancias durante el 2008. Unas moneditas nada más.

Sobre todo, habría que escuchar al rector cuando afirma que, al menos en México, no sólo es necesario un rescate económico, sino que también urge un rescate social. Y es que uno se pregunta –sabiendo la respuesta de antemano, claro– cómo sí es posible invertir tanto dinero para salvar a los bancos en poco tiempo, pero no se puede hacer lo mismo para erradicar el analfabetismo del país, o para evitar que tantos niños sigan creciendo con desnutrición, o para permitirle a más del 26% de los jóvenes estudiar una carrera universitaria, o tantos otros ejemplos que se podrían dar. Son de esas cosas que uno se resiste a entender. Justo como tampoco entiendo cómo la derrota de los Pumas futbolistas contra un Toluca embutido en la defensa, terminó convirtiéndose en motivo de orgullo. Vaya paradojas.


Foto de José Antonio López
Por Válek Rendón

jueves, enero 22, 2009

Obama, la decepción

20-01-2009


Lo que mal empieza mal acaba, dice la sabiduría popular. Fuera de la aparente aséptica organización, que no podía ser de otro modo porque los gringos dispendiaron más de dos mil millones de pesos en tiempos de crisis sólo para la toma de posesión, Barack Obama le dejó claro al mundo que no es la combinación de Superman y Batman que muchos creen.

Su equivocación en el momento decisivo, a la hora de jurar "preservar, proteger y defender la constitución de los Estados Unidos", podría entenderse como un signo de lo que realmente debemos esperar de la nueva estrella de televisión, ser lo que es: una persona con errores como cualquier otra. Claro, sin perder de vista que sus seguras futuras pifias afectarán a millones en todo el mundo.

Además, durante su discurso comenzó a dejar ver su verdadero rostro; una vez tocada la biblia de Lincoln no hay razón para fingir más, debe haber pensado. Habló de guerras y mostró su deseo porque su país siga dominando al resto de las naciones, lo que es, a grandes rasgos, como también entendía el mundo el genocida que le precedió (aahh, la libertad de bloguear).

Yo no sé si será su incursión a la cabeza del gobierno más fundamentalista del mundo lo que le quitó la aureola de simpatía que le rodeó en campaña -sí, aunque se bajara del Cadillac hechizo aguanta-bombas-nucleares a caminar y saludar al pueblo-, pero me dio la impresión de que Obama, el presidente del mundo, hasta perdió un poco la claridad mental que lo llevó a Washington DC. Y es que cuando las expectativas son muy altas, no se puede sino decepcionar al otro.